Almudena Salvador elabora todos sus murales de manera manual, uno a uno. El proceso comienza con una imagen del sitio a representar y una pieza de barro (foto 1), sobre la que se dibujan las líneas maestras del mural (foto 2). Luego se añaden trozos de barro sobre las partes a las que se quiere dar forma (foto 3) y se van modelando hasta conseguir la sensación de volumen (foto 4) que caracteriza las obras de Almudena Salvador.

El resultado final, antes del pintado (foto 5), es un mural con una gran sensación de perspectiva. Realmente te consigue meter en el lugar representado. Finalmente, se pinta con esmaltes antes de introducirse en el horno para llegar al resultado final de la obra.

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